Archivo para la categoría Ensayo

Ensayo crítico sobre la enseñanza del Diseño Gráfico en México escrito por Sandra Soltero Leal

Resumen:

Las diferentes apreciaciones que en el mundo académico y profesional se tienen sobre la función e importancia del diseño gráfico provocan que los sistemas de enseñanza, y el énfasis curricular en las diferentes instituciones educativas que imparten esta disciplina difieran de manera importante, provocando discrepancias muy marcadas en el perfil de egreso de los alumnos, la relación maestro-alumno, las habilidades cognitivas y técnicas requeridas por los alumnos, especialmente en la manera en que ellos valoran su desempeño y esfuerzo en la realización de un proyecto escolar o profesional, reflejado en las habilidades de planeación y organización durante sus proyectos.

Palabras clave: Diseño gráfico, hábitos mentales, programas de estudio, sistema de enseñanza, planeación.

Actualmente no existe una tendencia definida en la enseñanza en el Diseño Gráfico.

Cada escuela establece su perfil de egreso según las necesidades del campo de trabajo y el nivel socioeconómico al que quieran apoyar sus egresados, así, se encuentran varios tipos de planes de estudios: los que abordan de manera general todas las áreas de diseño: editorial, ilustración, fotografía, multimedia, producción audiovisual, señalética, diseño básico, web, serigrafía, comunicación, semiótica, etc., que permitirán que el egresado afronte cualquier tipo de proyecto que le encarguen, y lo resuelva con los parámetros de calidad y funcionalidad necesarios; los que permiten una especialización al final de la carrera; los que forman egresados con un perfil directivo y finalmente los que forman egresados para manufactura de los proyectos, técnicos o mano de obra.

La relación maestro-alumno es humanista, similar al estilo de enseñanza utilizado en el Renacimiento, donde el profesor sirve de guía al alumno, apoyándolo en el desarrollo de sus proyectos, sirviendo como ejemplo de los valores y principios que se exigen en el campo profesional, ayudando en la reflexión y comprensión de los conocimientos y habilidades que el alumno integra a su formación durante su estancia en la carrera. De hecho, es muy común el trato más amistoso y disipado, tanto así, que incluso los alumnos, si así lo quieren, pueden referirse al profesor por su nombre, y no con los adjetivos de señor, profesor, maestro, etc., como se acostumbra en otras licenciaturas.

Esto permite que el ambiente de trabajo sea relajado para trabajar, y que el alumno se concentre más en el desarrollo de su proyecto, sin preocuparse tanto por presiones de otro tipo, y al mismo tiempo desarrolle habilidades de organización, autoexigencia, autocrítica y compromiso social.

El riesgo que se corre con este tipo de enseñanza es que el alumno confunda esta “libertad de trabajo” con falta de compromiso, creyendo entonces que el maestro es tan accesible que no afectará en su calificación un pobre desempeño en el trabajo, o falta de responsabilidad y compromiso hacia la clase, el profesor, los compañeros o incluso la misma profesión.

Salvo en las escuelas privadas, no se exige que los profesores tengan el título de la licenciatura para considerarlos capacitados para enseñar. La mayoría de los maestros no tiene estudios formales sobre didáctica o pedagogía, mucho menos en educación, así que se confía en que por la experiencia obtenida en el campo profesional, serán capaces de transmitir sus conocimientos a los alumnos, y podrán formar profesionales en el diseño gráfico. Esto ocasiona que personas que no han ejercido la disciplina, o que por el momento no tienen trabajo, se dediquen a dar clases, fundamentando su estilo de enseñanza sólo en los principios teóricos del diseño, imponiéndolos como la parte más importante del diseño, sin considerar que muchos de estos principios se establecieron en la década de 1920 con la Bauhaus, la última gran escuela de Diseño Gráfico.

Además de esto, por las características de cada área del diseño (procesos de trabajo, materiales, equipo técnico, tiempo de producción, etc.) es común que los sistemas de enseñanza difieran bastante incluso en un mismo plan de estudios, así, en materias donde se requiere más uso de las nuevas tecnologías, multimedia, web, interactivos, producción audiovisual, etc., la mayoría de los alumnos poseen mayores conocimientos técnicos que los profesores (conocen más programas, dominan mejor un programa en específico, están más actualizados en los avances y trucos digitales, etc.), por lo que entonces el profesor, en lugar de “enseñar un programa”, funge como un asesor que enseñará a los alumnos cómo aprovechar los beneficios de un software según el concepto o idea creativa de cada alumno. No se enseña el cómo usarlo, sino para qué y cuando usarlo.

Otra característica que influye fuertemente en este sistema de enseñanza es que, al ser la computadora la herramienta por excelencia para la mayoría de las áreas de diseño, ya que permite elaborar el boceto final para el cliente, o incluso imprimir el proyecto definitivo, cuando una institución educativa decide comprar e instalar equipo de cómputo con lo más nuevo de la tecnología, por la velocidad de los avances en esta área, en muy poco tiempo ese equipo (considerado como una “fuerte o costosa” inversión) ya está pasado de moda, o simplemente atrasado en su potencial , así que los profesores sólo pueden enseñar a los alumnos a explotar su creatividad usando las facilidades de la herramienta, haciéndoles ver que un diseñador no es bueno por tener una computadora con lo último de la tecnología, sino por tener la capacidad de crear diseños atractivos, prácticos y funcionales no importando en qué equipo y versión del programa trabaje.

Esto implica además una contradicción, ya que al mismo tiempo se exige que un diseñador esté en capacitación y actualización técnica constante, especialmente en cómputo, así que la enseñanza dentro de las escuelas crea contradicciones entre lo que piden y pueden ofrecer como apoyo y enseñanza en computación para el diseño gráfico.

¿Y qué sucede en el campo de trabajo? Aunque en la escuela se enfatiza a los alumnos que el diseño comunica a través de imágenes fijas o en movimiento, y que es de suma importancia cuidar con detalle la conceptualización de las ideas y mensajes a transmitir junto con las técnicas y medios para hacerlo, es muy común que fuera de ella 8 sobre todo por la proliferación de escuelas técnicas que ofrecen la “carrera” de Diseño Gráfico) se considere el diseño como “algo que cualquiera puede hacer”, “que no necesita estudios formales”, “que sólo es hacer dibujitos”, etc., algunas personas incluso lo consideran una artesanía, algo no formal.

Esta percepción puede surgir incluso de la concepción del diseño gráfico dentro de las escuelas formales, ya que como dice Norberto Chávez: “Gran parte de los problemas de la enseñanza del diseño gráfico en México (y es de suponer que en muchos países latinoamericanos) provienen de una concepción distorsionada de la profesión, en la que predominan dos prejuicios: teoricismo y creativismo”[1]

“La primera distorsión consiste en no reconocerle el diseño gráfico su carácter de oficio, o sea, de trabajo productivo en un campo específico; trabajo que, a través de la experiencia, acumula una serie de habilidades y saberes prácticos……En su lugar se concibe al diseño gráfico –tácita o explícitamente- como una suerte de “teoría aplicada””.[2]

“El criterio de validación de la práctica es la obediencia de dichos preceptos teóricos y no a la eficiencia comunicacional real del producto diseñado”

El creacionismo en el diseño gráfico se basa en que toda idea de diseño llega a su creador por inspiración, sin tomar en cuenta las teorías ya establecidas. Así, los alumnos, y muchos profesores, rechazan realizar una investigación visual para conocer las tendencias en el diseño mexicano e internacional, y sobre todo, el analizar sus proyectos desde la perspectiva teórica porque entonces “ya no es una creación original, ya se parece a lo que otros hacen”.

Así, existen propuestas que promueven la integración de estas dos vertientes, promulgando por un diseño “creativo y metódico”, donde al alumno se le den las herramientas para reflexionar sobre las oportunidades de crear ideas originales y propositivas fundamentadas en las teorías ya establecidas, cambiando el sistema de evaluación por uno que considere fechas de entrega flexibles, donde la calificación del alumno se realizará hasta que el proyecto se considere totalmente terminado, aún cuando esto implique diseñar y corregir durante todo el curso un proyecto único.

Un ejemplo de esto es la experiencia con un grupo de diseño en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. En clases teóricas, sobre todo donde se presentó material audiovisual, los alumnos llegaron puntuales y no hubo problemas de disciplina. en estas clases la profesora explicó las bases teóricas de la materia, que se aplicarían en proyectos prácticos durante el semestre en curso.

Al terminar la teoría continuó la etapa de revisiones de los proyectos a entregar. Los alumnos se agruparon en equipos de trabajo y la dinámica de la clase consistió en revisar con cada equipo los bocetos para determinar las posibles correcciones de los proyectos.

A partir de esta etapa, los alumnos empezaron a llegar cada vez más tarde, la mayoría de los equipos no presentaban avances, y quienes los tenían (generalmente se presentaba un integrante como representante del equipo), esperaban ser revisados para inmediatamente retirarse de la clase sin avanzar su proyecto en el salón.

Era notorio que los equipos no planeaban ni se organizaban con anticipación, incluyendo algunos casos donde una semana antes de la fecha programada, no habían decidido qué presentar.

En las presentaciones de los proyectos la actitud del grupo cambió radicalmente: los alumnos se presentaron puntualmente a la clase, la calidad y propuestas de los proyectos fue excelente, y el interés de los alumnos por los proyectos de otros equipos fue evidente.

Ante la disparidad en el comportamiento del grupo, la profesora cuestionó a los alumnos sobre las causas del retraso en la entrada a la clase, encontrando en las respuestas que la mayoría de los alumnos se consideraba impuntual, incluyendo argumentos que justificaban esta actitud por el tráfico, quedarse platicando en la cafetería, aprovechar el tiempo en otras cosas cuando faltaba el profesor de la clase anterior, estar investigando para proyectos de otras materias, o confiarse en que otros miembros del equipo llegarían a tiempo y entregarían los avances.

Resaltó el hecho de que los alumnos, en general, consideran que las clases teóricas son muy importantes, y que las revisiones no son determinantes para producir un proyecto. Esto quizá pueda deberse a que las revisiones implican que los alumnos trabajen, planeen y se organicen, mientras que en las clases teóricas sólo deben estar sentados escuchando al maestro y tomando notas.

Otro dato revelador fue que la mayoría de los alumnos considera que los retrasos y actitudes en clase no deben considerarse como una reacción negativa ante la misma, sino como un aspecto externo y totalmente independiente.

Después de estos resultados, la profesora concluye que las actitudes del grupo se pueden deber a dos factores:

1 Los alumnos siguen considerando que el diseño gráfico es un área de trabajo que permite la creatividad y libertad sin disciplina ni organización previa, donde el término “trabajar bajo presión” implica dejar todo para el último momento, aunque implique enfrentarse a imprevistos que generan más complicaciones de lo necesario, puedan cambiar totalmente la idea concebida, o incluso interrumpir totalmente el proceso de trabajo.

Esto puede suceder también porque en ocasiones, y dependiendo de la interacción con el profesor, los alumnos pueden sentirse confiados en que la dinámica de la clase es “tranquila” y dediquen tiempo a otras materias en las que se sienten más presionados, ya sea por las exigencias de otros profesores, o por tener entregas inesperadas que surgen durante el curso.

Aquí sería importante que el profesor hiciera notar que no importando la relación entre él y los alumnos (más cercana o accesible), el proceso de trabajo en el curso y el nivel de autoexigencia que de los alumnos no debe ser afectado, y mucho menos relajado.

2 Se deben crear sistemas de enseñanza en el diseño gráfico para que los alumnos adquieran y desarrollen hábitos mentales que les permiten tener un mejor desempeño en las etapas de planeación y producción de los proyectos.

Los hábitos mentales hacen que nuestras acciones sean más conscientes y controladas, “son esquemas para el pensamiento acerca de lo que motiva a las personas a comportarse inteligentemente cuando les hacen frente a los problemas[3]”, características deseables en el perfil de todo profesional del diseño gráfico: pensar con cuidado los problemas a enfrentar, pensar críticamente, valorar diferentes alternativas, comparar ideas diferentes, aprendizaje continuo, persistencia, control de la impulsividad (planeación), empatía con el equipo de trabajo, pensar flexiblemente, metacognición, criterios de calidad y eficiencia, transferencia del conocimiento, creatividad e innovación constantes, asumir riesgos con responsabilidad, compromiso social,

pensar de manera interdependiente, ser consciente de su propio razonamiento, estar consciente de los recursos que se necesiten, ser sensible a la retroalimentación, evaluar la eficacia de sus acciones, etc.

Es posible que algunos alumnos ya tengan desarrollados estos hábitos por la educación y estilo de vida familiar, que en este caso se considerarán una ventaja estratégica muy importante respecto a sus compañeros, ya que les permitirá tener un desarrollo y resultados de aprendizaje mucho más rápidos y notorios que el resto del grupo, sin embargo, el sistema educativo no puede ni debe conformarse con esta situación.

Esto debe detectarse e implementarse desde los primeros semestres de la carrera, ya que afecta directamente al perfil de formación de la mayoría de los egresados de la licenciatura, quienes al ingresar al campo de trabajo deberán desarrollar estas habilidades de manera forzada y apresurada para lograr estar al nivel que les exige el trabajo tan competido que existe en esta área. “Los docentes tienen el mayor control sobre la habilidad de sus estudiantes para desempeñar las destrezas de pensamiento apropiadas…….. Esta área es responsabilidad del docente, y aunque algunos estudiantes pueden desarrollar por ellos mismos las destrezas de pensamiento que necesitan, muchos no lo harán sin ayuda.“[4]

Los hábitos mentales se pueden dar a conocer como “herramientas” que ayudarán a los estudiantes a lograr sus objetivos. El papel del profesorado, apoyado por el diseño del programa de estudios y los objetivos de la formación en el perfil de ingreso y egreso, será el ayudar a que los alumnos sean concientes de sus propios hábitos mentales, y enseñarles a utilizarlos constantemente en su desempeño académico, para que, con la práctica constante, se interioricen y conviertan herramientas utilizadas de manera inconciente en su vida personal y profesional.

Esto facilitará una aproximación más dinámica y exitosa en la resolución de problemas y proyectos, permitiendo que los alumnos aprovechen de manera más completa el aprendizaje obtenido en las diferentes materias, y que el profesional del diseño gráfico se adapte constantemente a las necesidades particulares de cada proyecto, y a los cambios y exigencias que se presenten en la evolución del campo profesional.

Fuente: http://encuadre.org/vol211_Octubre_07.html

4 comentarios

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: