Día mundial del diseño gráfico en Nicaragua

Diseña todo aquel que idea medidas de acción dirigidas a cambiar situaciones existentes por situaciones preferibles”.

Herbert Simon (Premio Nobel de Economía)

Allan Cruz Cárdenas
Edwin J. Moreira Balladares

Desde hace unos años, cada 27 de abril se celebra el día Mundial del Diseño. Esto surge porque “En 1963 se constituyó en Londres el Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Gráfico y como iniciativa de este Consejo se tomó ese día como el día Mundial del Diseñador Gráfico.”

27 de abril, una fecha en la que las universidades, escuelas técnicas y los grandes gurús creativos de las agencias publicitarias en nuestro país, no salen para agitar sus banderas, un día en el que en vez de celebrar callan porque no todos saben que se conmemora en esta fecha el día Mundial del Diseño. Acá en Nicaragua no se brindan conferencias, ni ninguna actividad para proyectar nuestro diseño grafico, a diferencias de otros países en las que la comunidad de diseñadores, publicistas y creativos se reúnen para seguir difundiendo las grandes posibilidades que tiene el diseño en el ámbito de las comunicaciones.

Paradójicamente ha sido notable la atención que en estos últimos años se le ha dado a esta carrera como un modo más de ganarse la vida, —muy conformista por cierto — a inventar algo, no a dar significado a ese “algo”, por que en los centros de estudios donde se fraguan los futuros “modeladores de nuestra conciencia social”, no tiene lugar el conmemorar días como este, que irónicamente en países como México hasta la cámara de diputados reconoce.

Poner en engranaje al diseño grafico es importante para formar una visión de nuestro diseño, un discurso favorable a la modernización en el ámbito tecnológico y principalmente teórico, que en la practica se muestre pudiente para la realización de proyectos multidisciplinarios y cambiar ese perfil empírico, que en muchos lugares promueven, porque no pueden solventar el indiscutible déficit técnico-práctico que requiere esta disciplina. Se debe invertir en tecnología, capacitación y calidad en la educación, para una preparación profesional óptima que produzca mejores resultados que los que en la actualidad se perciben.

La dirección ambigua al que el diseñador se le enseña en distintos sitios, en donde la carrera se proyecta como binomio arte-diseño, es un formula equívoca de lo que realmente se debe producir: comunicación visual emergente que solucione problemas con capacidades metodológicas y creativas, aplicables a la realidad.

Enredarse en esos “talent shows” artísticos en donde se mezcla el diseño gráfico con el de moda y todas esas ensaladas que no van dejando más que un confuso panorama con estas manualidades y el diseño grafico, donde se juntan y proyectan como una profesión frívola y divertida donde existen muchas “libertades idílicas” con las que el diseño gráfico podrá conjugarse para lograr su labor.

Es una verdadera pena saber que los diseñadores gráficos, universidades, estudiantes y centros técnicos, no se involucren en estos temas ni siquiera tomen parte de un discurso que pretende generar nuevos diálogos e intercambios en el quehacer de las comunicaciones visuales que hoy en día se ven afectados por estos “huecos”, pero se sabe bien, que mientras no haya movimiento la rueda no girara en esta disciplina en la que cada día prolifera mas la construcción de un perfil profesional aislado de la realidad, utópico y casi sentimental del diseño gráfico. El buen diseño es fundamento, planeación, estrategia, comunicación y resultados.

¿Qué productividad puede tener el diseño gráfico si no se teoriza?

Pocas actividades destinadas puramente al crecimiento del diseño son impulsadas en aquellos lugares donde la publicitan, por que no se generan ni promueven los debates, ni propuestas que produzcan nuevas visiones a la socio-cultura del diseño nicaragüense. Para formalizar estas enseñanzas para diversificar y producir diseño gráfico de calidad, que sea competitivo a nivel internacional, que se exporte un verdadero diseño “made in Nicaragua”. Pero para que esto funcione se necesita que los futuros profesionales sepan distinguir entre hacer garabatos o dibujar bonito y la producción de ideas creativas y eficaces capaces de formular proyectos multidisciplinarios.

Ahora que ya ha pasado este día, nos damos cuenta que simplemente nada ha ocurrido, todo sigue igual, lo que nos provoca preguntarnos ¿vale la pena en realidad esforzarse por promover una cultura del diseño nicaragüense, —si es que existe alguna— que se integre y se complemente con el resto de la región? Hará falta involucrarse más en estos temas, coordinar actividades inter-universitarias, foros y coloquios que se traduzcan en resultados para el crecimiento de esta profesión, discutir sobre la ausencia de teorías en nuestro diseño, recordemos que diseñar implica la ejecución de un conjunto de operaciones que constituyen lo que se denomina una actividad proyectual que es movida por la demanda y los mercados, los cuales a diario cambian, se reinventan, triunfan y “desaparecen”.

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