Diseño «verde»

Estímulo

El cambio climático nos está haciendo cambiar a todos, o casi todos. Pero no nos referimos a cambiar la ropa que usamos para soportar un poco el calor, sino a cambios de actitud y de mentalidad, de asumir responsabilidades en nuestra relación con el mundo, o el pedacito de él, en que vivimos.

Y ese cambio también está transformando el diseño…

Un ordenador cuya caja está fabricada con cartón, una lámpara hecha a partir de tubos de albañilería, un reloj que calcula nuestro consumo eléctrico en tiempo real, un árbol que adaptando su forma podría convertirse en una casa, un auto aerodinámico diseñado a partir del aspecto de un pez; un lujoso hotel-oásis en medio del desierto, una tipografía agujerada que ahorra el consumo de tinta, un chicle que se convierte en planta… ¡si, así como lo oyen!.

Estas son sólo algunas pocas propuestas de diseñadores que pretenden convertir esas cosas, a veces cotidianas y monótonas de nuestra vida, en formas innovadoras de crear conciencia ecológica, desde nuestra experiencia con esas cosas cotidianas.

Pero lo interesante del ecodiseño es que no sólo integra cualidades amigables con el medio ambiente al producto diseñado, sino que también considera el proceso de producción y desarrollo del producto durante todo su ciclo de vida, con el propósito de reducir eventualmente su impacto medioambiental.

Y es que en todas partes del mundo profesionales del diseño en general, desde arquitectos hasta tipográfos, están asumiendo su parte en el desarrollo de soluciones integrales al tema del calentamiento global.

Y las variables no son pocas…

Para que un producto sea amigable con el medio ambiente debe cumplir con parámetros como:

  • Ser producidos con materiales libres de contaminantes
  • Emplear  bajo consumo de energía
  • Contener procesos que reducen el consumo de energía en su producción
  • Contar con la capacidad de ser reciclado por completo o parcialmente después de su vida útil
  • Tener empaques y diseños amigables con el ecosistema
Fuente: Sustentable.cl

+ al respecto:

http://foroalfa.org/es/articulo/204/Del_ecodiseno_al_diseno_con_eco

http://foroalfa.org/es/articulo/253/Ecodiseno__El_boom_de_las_bolsas_reutilizables

http://web.ontuts.com/inspiracion/nos-inspira-la-ola-de-diseno-ecologico-en-los-productos/

http://blogs.elpais.com/eco-lab/2010/05/ecodiseno-de-las-calles-de-rio-de-janeiro.html

http://issuu.com/uno1982/docs/ecobook_final

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“No hay nada mejor que un buen nombre”

Para Ronald Shakespear, “el diseño gráfico no es imprescindible: es inevitable”. Cita una frase de su maestro, Alan Fletcher, para explicar cuál es su misión: “El objetivo del diseñador no es darle al cliente lo que él piensa que quiere, sino lo que nunca soñó que quería”.

“No arrugues que no hay quien planche”, alertaba la tarjeta de un metro de largo que Diseño Shakespear envió, en vísperas de un nuevo año, a clientes y amigos, muchos de ellos inquietos, se presume, por un período que se presenta incierto.

Pero el mensaje no parece reflejar la realidad del emisor ni la de otros comunicadores que cerraron un 2008 que, por inercia, resultó positivo. El estudio Shakespear realizó, durante el período, el branding de Banco Galicia, uno de sus trabajos más ambiciosos, y completó el rediseño de la imagen del vino Luigi Bosca, el packaging de Parque de las Aves, en Escobar, y la señalización de Casa FOA, entre otros encargos.

Además, el fundador y presidente del estudio decano del país, Ronald Shakespear, recibió en 2008 el Fellow Award, otorgado por primera vez a un profesional latinoamericano por la Society of Environmental Graphic Design. La razón: haber promovido “los más altos valores en el diseño ambiental, y contribuido significativamente al crecimiento de la profesión”.

El Fellow Award fue concedido en años anteriores a profesionales tan prestigiosos como Iván Chermayeff, Robert Venturi, Massimo Vignelli y Lance Wyman, entre otros.

Filosofía del diseño

Ronald Shakespear fundó su estudio hace medio siglo; hoy sigue dirigiéndolo, en compañía de dos de sus hijos, Lorenzo y Juan, diseñadores también. De su extensa trayectoria, resalta la señalización del subte de Buenos Aires, el zoológico Temaikén, las Autopistas del Sol, el Tren de la Costa y el Banco Patagonia.

Su obra ha sido expuesta en el Centre Georges Pompidou de París, la Trienale de Milano y el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

Para Shakespear, “el diseño gráfico no es imprescindible: es inevitable”. Cita una frase de su maestro, Alan Fletcher, para explicar cuál es su misión: “El objetivo del diseñador no es darle al cliente lo que él piensa que quiere, sino lo que nunca soñó que quería”.

Shakespear se ha convertido en un filósofo del diseño. La celebración del 50° aniversario del estudio y la inminente publicación de un nuevo libro de su fundador, Las marcas no son. Están siendo , brindan una buena ocasión para conocer sus ideas, siempre en constante ebullición y a menudo en abierta oposición a las convenciones de la actividad.

Se ha dicho mil veces que no hay nada mejor que un buen nombre, dice Shakespear, pero la marca está compuesta por sonido e imagen en forma indisoluble. “Esta relación simbiótica está atada a ambos hemisferios cerebrales, el verbal y el visual, y produce la sinergia más eficiente en el proceso de penetración marcaria”. Añade que “una marca eficiente es aquella que se puede contar por teléfono”.

Pero antes tiene que haber una idea. “Finalmente, se trata de dramatizar los emergentes en el nicho de las expectativas”, expresa. Un proceso que exige paciencia. Cita de nuevo a Fletcher: “Si quieres ver el arco iris, te tienes que bancar antes la lluvia”.

El maestro Sherlock Holmes

Sus razonamientos se apoyan en referencias culturales que desbordan las habituales de la profesión. Recuerda a Sherlock Holmes, por ejemplo, quien enseñó a Watson la diferencia entre mirar y ver, clave de cualquier proceso creativo, para concluir con que “cada uno ve lo que sabe”.

Su método de trabajo consiste en empezar siempre por los receptores. “El diseño es para ellos”, afirma. Las necesidades aparentes de la empresa o la institución deben ser detectadas, revisadas y enunciadas en un proceso conjunto en el que intervienen el emisor, la consultora y la audiencia.

“Muchas veces me piden un bote, pero lo que necesitan es cruzar un río”, redondea.

La marca, una de sus obsesiones, es el activo fijo más importante de una organización. Es su rostro y su vocación. El proceso de creación marcario no acaba más, y todo lo que funcionarios y receptores hacen cotidianamente configura la carga de contenidos con que la marca se nutre. Por eso, afirma que “las marcas no son: están siendo”.

“Una marca virtuosa es aquella que cumple sus promesas. Una marca eficiente es la que emite la identidad correcta. Una buena marca es la que recauda efectos. Los expertos suelen referirse al dilema de las tres íes: identidad, identificación, imagen”. La primera está en el vientre del emisor, explica; la segunda consiste en la estrategia para transferir la identidad, y la tercera es la fantasía que la audiencia elabora de la primera. Este parece ser el meollo de su credo profesional.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar
Alberto Borrini
Para LA NACION
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Sitio oficial:  http://www.webshakespear.com.ar/

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¿Para llevar o para comer acá?

A inicios del mes de octubre el grupo Estímulo tuvo la oportunidad de presentar el siguiente artículo en la feria científica “Mi Expo 2009” de la Escuela de diseño de la UPOLI.

Vimos el trabajo de muchos estudiantes que han aplicado además del conocimiento del diseño, los métodos y técnicas de investigación que permiten desarrollar proyectos apegados a las necesidades reales de diseño.

Creemos que, además de proyectar de manera correcta nuestra profesión, estas actividades ayudan a que los estudiantes formen de manera integral todos sus conocimientos y fortalezcan teóricamente sus proyectos.

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¿Qué tiene que ver el diseño gráfico con la comida rápida?

Parece una analogía absurda, pero en la práctica el servicio de diseño gráfico ha estado imitando a los restaurantes de comida rápida desde dos frentes:

  • Desde la forma en la que se ofrecen los servicios
  • Desde la relación con el cliente

El entrenamiento casi a diario con pedidos de diseño express, o dicho de otro modo, “milagritos digitales”, que bien que mal sabemos de algún modo realizar  los  diseñadores gráficos, y además recibimos rédito por ellos, nos ha preparado para esos comensales que corren buscando saciar su apetito pero a la mayor brevedad posible.

¿Quiénes son los comensales?

  • Clientes
  • Empleadores

¿Qué buscan?

  • Hamburguesas de pixeles o vectores
  • Logos con ketchup
  • Papas a la Open Type
  • Anuncios, revistas, banner, web site, frituras con su adobe, etc.

El cliente pide para llevar, pero quiere preparar la comida

Quieren meter su cuchara…

Cuando algún cliente o empleador requiere los servicios de un diseñador gráfico muchas veces tienen una idea errónea sobre la profesión y se elaboran soluciones previas a sus necesidades de comunicación sin antes elaborar una estrategia específica para casos específicos.

Es decir, la improvisación, el estilismo, tendencias, la inmediatez en la entrega del producto, las ideas preconcebidas y recetas refritas son muchas veces el contexto bajo el cual los clientes elaboran toda una gama de soluciones gráficas para sus pedidos.

En estos casos el diseñador se encuentra frente a un dilema: el satisfacer la necesidad del cliente en cuanto a sus conceptos previos de cómo debe verse su producto final —tomando en cuenta que está pagando por dicho servicio— y por otro lado justificar sus conocimientos y propuestas muchas veces en contra de los gustos y arquetipos de sus clientes.

La experiencia es amplia y los casos se repiten constantemente

  • Los diseñadores reciben encargos de clientes con bocetos mentales preconcebidos
  • y/o conceptos reciclados o copiados.
  • El cliente siente lo que necesita, pero no sabe cómo verbalizarlo, y muchas veces lo quiere
  • todo para ayer.
  • En ocasiones quieren hacer valer más su opinión frente a la del profesional del diseño.
  • El comitente urge de los servicios del diseñador y quiere participar directamente en el proceso.
  • Diseñadores consideran el tiempo como un factor determinante en el resultado de sus productos, sin embargo los clientes y empleadores necesitan rapidez.
  • Frente a un encargo express la metodología de trabajo, así como estudios previos quedan desplazados por la inmediatez.

“los clientes vienen solicitando un bote, y lo que desean es cruzar el río”…

Ambas perspectivas…

(sobre los encargos express)

De los clientes:

  1. Necesitan algo pero muchas veces no saben qué.
  2. Solicitan un servicio especializado pero lo quieren tan rápido como el chasquido de los dedos.
  3. Ignoran cualquier metodología de diseño.
  4. Generalmente quieren algo “sencillo” pero quizá estén pensado
  5. en cuánto les costaría.

De los diseñadores:

  1. Vale más la destreza técnica, el ordenador y el software.
  2. Cualquier metodología supone un retraso en la entrega.
  3. No todas los productos se diseñan en función del cliente,
  4. muchos son autocomplacientes y a eso le llaman arte o creatividad.
  5. Los mejores amigos en momentos de apuro:
  6. vectores prediseñados, templates, brushes, imágenes royalty free, etc.

¿Pero quién tiene la razón…

…El cliente?

Si examinamos las implicaciones profundas de esta vieja fórmula, nos daremos cuenta de que proviene de una presunción de conflicto, duda o malestar. Si el cliente cree tener la razón y se manifiesta en tal sentido, es porque percibe que algo no está bien, o que algo debe mejorar.

Esto significa que la organización no se ha preparado lo suficiente para darle plena satisfacción al cliente.

Admitir que todos los clientes tienen la razón y no capitalizar, no aprovechar al máximo esa interacción a favor del negocio no sólo pone de manifiesto que existe una limitada visión, una gestión corta. En últimas, se convierte en una prueba irrefutable de que los dueños y administradores del negocio no sienten la necesidad, el deseo apremiante de calzar los zapatos de sus clientes, de ponerse en su lugar.

Juan Carlos Díez Posada
(http://www.degerencia.com/articulo/el_cliente_siempre_tiene_la_razon_i)

…El diseñador gráfico?

El diseño tiene potencial para maximizar las ventas e influir en la percepción del público sobre determinado producto, desde la simple tarjeta que lleva en su billetera o el diario donde usted lee las noticias, hasta un mega proyecto. En estos tiempos difíciles de crisis el diseño sin dudas puede hacer una diferencia notable.

“La tarea del diseñador, cuando acepta un trabajo, es brindar sus servicios con la mayor eficacia profesional posible para satisfacer a su comitente. Y si no está dispuesto a ello tiene la alternativa de rechazar el pedido”.

Raúl Belluccia

Según Marcelo Álvarez

(alvarezcastelli.cl)

“Es una discusión estéril, que se origina por desconocer la función de cada parte, carecer de indicadores de medición y en definitiva perder el foco de la conversación… ser capaz de escuchar y de lograr generar valor en el cliente final”.

Los clientes necesitan VALOR, VALOR FACTURABLE.

El buen diseño es aquel que me genera valor. Valor significa que el cliente lo agradece a través de su compra y fidelidad a la Marca, valor significa facturación, por eso la frase de Jota Muga “Valor por Valor” resulta muy apropiada.

Los clientes son nuestros mejores amigos

Y sí, muchas veces tienen la razón. Nuestro trabajo, esfuerzo, estudios, nuestra orgullosa y celosa creatividad se deben a ellos. Sin un mercado lleno de necesidades, oportunidades y problemas, el diseño no tendría objeto, sería nada más que un pasatiempo, contemplativo, pasivo, exclusivo tal vez, pero no facturable.

Consecuencias

del diseño express

  • Falta de calidad gráfica en los productos diseñados
  • Se descarta cualquier metodología, así como estudios previos
  • Abuso de recursos gráficos (por ponerle Juana Ramos…)
  • Alteración de la función real de la disciplina del diseño
  • Mala interpretación externa sobre el oficio y la práctica profesional

Del carrito sanduchero al restaurante gourmet

Ingredientes

  • Los clientes fieles, no pagan por monos, ni financian creativos, pagan por resultados.
  • Nunca olvidar que el cliente y el diseñador trabajan para un tercero, el cliente final, o visto de otro modo, el cliente de mi cliente. Si tenés dudas sobre qué solución es mejor… preguntale al cliente de tu cliente, su opinión es la que al final vale.
  • El Diseño es un juicio y la vez un riesgo, nuestra tarea como diseñadores es reducir la incertidumbre que genera invertir en nosotros, para ello debemos ser parte responsable del negocio, no tan sólo del encargo.
  • “El cliente no meterá mano en el trabajo si la solvencia del profesional es tal que resulta una inhibición para la intromisión de este” (Guillermo Brea).
  • Las mejores soluciones de diseño son las que generar mayor valor facturable, a veces son feas pero si generaron el efecto deseado, hay algo en eso que no estamos viendo.

Marcelo Álvarez (alvarezcastelli.cl)

La pregunta no es ¿cómo puedo vender diseño?, sino: ¿qué problemas o dificultades pueden resolver mis habilidades?, o: ¿qué problema presenta el cliente que viene a solicitar mis servicios?, para comprender ¿qué necesidad o deseo debo satisfacer?

Fernando Del Vecchio

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¿Y vos qué opinás sobre el diseño…? ejercicio No.1

Artículos

“Ta lindo el comentario… pero… comenten ustedes
a mi no me gusta escribir, me gusta crear …”.

La cita anterior es de Juan Pablo, un lector que comentó sobre el artículo
¿Diseñadores gráficos o “artistas del ratón”?
.

Lonnie Ruiz Gómez

Editor y docente

Cuando pregunto a mis alumnos ¿qué es Diseño Gráfico?, la mayoría no responde. Y aquellos que se ateven a responder muchas veces dan definiciones equivocadas o incoherentes.

Estoy seguro que dentro de las escuelas de medicina, desde el primer día de clases, los estudiantes saben qué llegan a aprender y cuál es su rol dentro de la sociedad. En cambio me he encontrado con alumnos del último año de diseño gráfico que aún siguen apostando por el gusto personal y la libre creatividad como materia prima para hacer diseño.

La responsabilidad de estas deficiencias recae sobre los docentes y repercute directamente en los mismos estudiantes, que en su afán por “crear”, despreocupan el autoestudio y limitan su visión a las dimensiones de un pizarrón de clases.

Los siguientes fragmentos de artículos fueron escritos por estudiantes de tercer año de la carrera de Diseño Gráfico.

El ejercicio tiene por fin contextualizar sus experiencias y conocimientos adquiridos, así el resultado nos ofrece una dimensión, desde la óptica de los educandos, sobre sus inquietudes y opiniones en torno a su carrera.

Aun así, quizás Juan Pablo no se anime a escribir y prefiera seguir creando.

Pero este blog continuará insitiendo en este tipo de ejercicios, e invita desde ya a los lectores a sumarse a esta iniciativa, a opinar, debatir, invetigar y compartir sus experiencias.

Ever Jiménez Rivera

Hoy en día el diseño se aplica en todos los ámbitos de la vida diaria, se encuentra en todas partes del mundo y cada vez sus posibilidades son mucho más amplias.

Pero, ¿estamos conscientemente de estas capacidades y de la necesidad de desarrollarnos en tan amplio campo para poder hacer una diferencia?

Considero que mientras no borremos ese concepto que se tiene en torno al diseño (dibujos bonitos, arte, etc.), no será posible enfatizar su importancia como un proceso integral destinado resolver problemas reales con soluciones reales.

Luis Abel Lackwood Pérez y Eddy Medrano López

Muchos teóricos han concluido que el arte y el diseño son disciplinas independientes una de la otra, y establecen diferencias y semejanzas totalmente lógicas.

Pero aseverar que el diseño no es arte es como decir que un artista sólo satisface sus necesidades espirituales, cuando el artista también ha vivido y seguirá viviendo de su especialidad para la percepción estética.

El diseño es semejante al arte en cuanto a los fines que persigue, por ejemplo:

  • Llenar a la gente de sentimientos, experimentar emociones espirituales.
  • El arte es agitación y revolución ¿Y el Diseño?
  • El arte es comunicación ¿Y el Diseño?
  • El arte es elitista y diferenciado ¿Y el Diseño?
  • Posee un lenguaje visual aplicado a las necesidades comunicativas de una sociedad determinada ¿Y el Diseño?

Existen muchas más semejanzas entre ambos y la única diferencia verdadera es el público al que se pretende llegar y los diferentes elementos empleados para satisfacer sus necesidades de comunicación.

Eunice Molina Casco

Muchos ni siquiera sabemos que es el diseño gráfico, sólo tenemos nociones acerca de ello y algunos piensan que todo el mundo puede hacer lo que hace el diseñador. Y eso creo que lo hemos ocasionado nosotros pues es una profesión tan amplia que ni conocemos sus límites.

Todos saben lo que significa ser un médico, un abogado, un maestro, pero muy pocos saben lo que significa ser un diseñador gráfico.

Muchos han tenido en sus manos una volante, un plegable, una revista, un periódico, un envase, pero han pasado por alto que alguien tuvo que pensar cómo se vería antes de producirlo, con qué materiales tendría que realizarse, sus dimensiones, colores, etc. Ese alguien es el diseñador gráfico.

Freddy González López

Sé que en Nicaragua hay grandes diseñadores y gente que maneja con un profesionalismo increible los programas y que combinados con el estudio y las técnicas hacen buenos trabajos.

El gran problemas es que siento que hay un tipo de recelo entre los diseñadores a la hora de transmitir conocimientos, algunos sólo dicen “el tiempo dá la experiencia”, es cierto, pero hay que absorverla de otros, sin embargo estos otros enseñan superficialemente y no profundizan en sus conocimientos.

Bagner Mijaíl Ruiz Palacios

Considero que el diseñador no se debe preocupar solamente por la evolución de la tecnología y la globalización, el manejo de programas en corto tiempo y luego autombrarse diseñadores gráficos.

El diseño es más que hacer garabatos, maneja conceptos que prentenden  satisfacer necesidades.

El diseñador gráfico es aquel que satisface necesidades de comunicación no con su velocidad, no con la impovisación, se basa sobre todo en la investigación.

Edelberto Olivares A.

La atención que se le ha dado en estos últimos años al diseño gráfico ha sido notable, pero también está siendo visto solamente como una forma más de ganarse la vida.

Existen varios centros de estudio en el país en donde se promulga la carrera como actividad artística y no como una disciplina especializada.

Considero que se necesitan universidades que implementen formas de estudio donde figure  la solución de problemas en base a metodologías y propuestas creativas que sean aplicables a la realidad, utilizando al diseño como una actividad proyectual, resultado de un proceso y un conjunto de operaciones movidas por la demanda y los mercados.

El buen diseño es fundamento, planeación, estrategia, comunicación y resultados, no es saber hacer garabatos o dibujar bonito, La creatividad y lo funcional tienen que ir de la mano.

¿Vale la pena esforzarse por promover una cultura de diseño en Nicaragua? yo considero que si, recordemos que aún tenemos deficiencias en teorías propias. Nuestro diseño todavía está en pañales.

Para que haya una cultura de diseño gráfico funcional, es necesario formar profesionales que sepan producir ideas creativas y eficaces, capaces de formular proyectos multidisciplinarios que marquen de manera trascendental la manera de ver la comunicación gráfica.

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Diseño y corrección ortográfica no deben estar reñidos

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Inés Izquierdo Miller

Asesora lingüística del diario La Prensa de Nicaragua

revista@laprensa.com.ni

Cuando yo comencé a trabajar como correctora en el diario La Tribuna, hace algunos abriles, algunas de las discusiones más comunes eran con los diseñadores gráficos, pues en ocasiones ellos sacrificaban la corrección gramatical y ortográfica al impacto  de la imagen, a la belleza del concepto  que transmitían. Por ejemplo casi nunca querían colocar tildes cuando usaban todas las letras en mayúsculas, lo cual es un gran disparate porque el acento gráfico es obligatorio en tales casos.

Todo esto afloró  a mi mente al recibir el correo del lector Ramón Pineda, un destacado profesor jinotegano quien siempre anda promoviendo el uso correcto del idioma, tanto en la radio local como en la televisión. Don  Ramón nos dice lo siguiente:

“Le escribo con la intención de colaborar en algo al buen hablar y proceder en todo lo concerniente a nuestro bello idioma. He visto con mucha frecuencia cómo se utilizan las letras del alfabeto a gusto y antojo de muchos publicistas, sin que esto parezca afectar en nada a la educación de nuestro pueblo y peor aún, que nuestras autoridades de educación no hagan nada por mejorarlo. Es por esto que acudo a usted como columnista del idioma, para que me aclare si es correcto que en un rótulo se anuncie el negocio y el nombre del mismo, utilizando la misma letra.

Ejemplo: Farmacia Fátima, utilizando para ambas palabras la misma F. Ansioso de su amable contestación y deseando lo mejor para usted y su apreciable familia, le saludo”.

Ay profesor, como ve los diseñadores de rótulos y publicidad se valen de cualquier recurso, pero en este caso no considero que atente contra el buen uso del idioma, pues no hay ningún error, sólo es un recurso para atraer la atención de quienes lean el anuncio.

La publicidad que no me gusta es aquélla donde  ponen a propósito errores de ortografía, como en el caso de cierta cerveza donde aparece  la palabra mal escrita, o cuando emplean términos en inglés teniendo a la mano todo el léxico de nuestro idioma.

Otra incorrección que he visto es la publicidad y documentos del Gobierno, porque ponen sólo el signo de admiración final, y eso sólo es cuando escribimos en inglés, pero Nicaragua es un país donde se habla español, por ende deben poner la admiración de inicio, si no están cometiendo un disparate.

El español e Internet

Nadie duda de las infinitas bondades que Internet, y en especial el correo electrónico, han representado para el género humano. Si algún adelanto tecnológico pudiera representar el siglo   que termina, sin vacilar un segundo pudiéramos decir que las computadoras son el logotipo que mejor identificaría todo lo anterior al 2000.

Pero este proceso no terminó ahí, sino que llega hasta nuestros días y será parte integral del futuro de la humanidad. De ahí que para quienes estudian el lenguaje, tanto oral como escrito, el tema del correo electrónico represente un filón lingüístico sumamente interesante para poder definir nuevas reglas del juego o mantener las ya existentes.

Atrás quedó la diligencia cargando aquellos sacos repletos de sobres con hermosas estampillas, atrás también quedó un coronel que esperaba todos los días una carta que nunca llegaba, atrás queda la espera, el tiempo alargándose y la impaciencia. Hoy las nuevas conexiones nos permiten comunicarnos al instante con personas que están a distancias inalcanzables con una brevedad que espanta.

La Internet lo va transformando todo. Si no, comparemos la edición gráfica de un periódico y su versión digital para que veamos cómo han aparecido características comunes tales como la brevedad y sencillez en los textos o la desaparición de ciertos géneros, como las entrevistas largas y los reportajes demasiado amplios. Junto a ello comienzan a proliferar otros recursos (como la infografía animada, cuadros y estadísticas…).

La corrección del idioma

En el vasto océano de los correos electrónicos hay un iceberg que sobresale de inmediato, y lo más preocupante de él, como un buen iceberg, no es lo que vemos por encima de las aguas informáticas, sino lo que esconde. Lo escondido en los correos electrónicos es la tala despiadada de nuestro idioma. Se hace necesaria una campaña sensibilizadora para impedir la mutilación de la lengua materna. Si alguien lee un correo electrónico puede observar en él la profusión de errores de todo tipo desde el punto de vista de la ortografía y la redacción.

El caos original está en los acentos. No todos los teclados poseen las combinaciones necesarias para colocar las tildes, y signos como el guión largo y el corto. Algunos han memorizado las famosas combinaciones de Alt+166, etc. para colocar lo que corresponde en el lugar preciso, pero otros más haraganes o desmemoriados terminan escribiendo sin colocar nada, a excepción de las consonantes y vocales. El destinatario se debe volver un verdadero traductor y buscar sus propias interpretaciones si quiere comprender lo que le escriben. Algunos, para evitar acentos, escriben todo en mayúsculas, sin saber que también ellas deben llevar el acento ortográfico.

En realidad la idea debe ser escribir nuestros correos con la mayor corrección posible, más si consideramos que la educación a distancia ya está asentándose perfectamente en la Red Mundial y existen cursos por Internet donde uno debe examinarse, enviar ensayos, responder cuestionarios, etc. Es decir, el lenguaje académico y profesional está presente en Internet.

En cuanto al correo informal o familiar, tampoco debe descuidarse, nadie sabe si un día su epistolario llegará a tener valor de interés para la humanidad y saldrá a la luz pública. Recuerde que muchas personas imprimen sus correos o los guardan en archivos. Sería lamentable dejar para la posteridad algo de lo que avergonzarnos. Nuestra lengua oral o escrita es nuestra carta de presentación.

El lenguaje utilizado en Internet es demasiado lineal.
Los tiempos verbales generalmente son simples y casi no aparecen oraciones subordinadas.

La influencia del inglés

El ciberlenguaje está lleno de anglicismos. Desgraciadamente no somos creadores de tecnología, sino consumidores. De ahí que a diario penetren -debido a las malas traducciones y adaptaciones- palabras que tienen su vocablo exacto en español. En ese sentido hay una lista inmensa de barbarismos, que van desde “hardware” y “software”, que no son más que el “ordenador” o “computadora” y los “programas”. Ahí también incluimos “comando” en vez de “orden”; “clicar” o “cliquear” en lugar de “pulsar”. Hay quienes defienden los términos en inglés porque creen que su brevedad facilita las cosas. No siempre es así; si vemos “attachment” nos daremos cuenta de que nuestro “anexo” es español y es término más corto y bonito que el inglés.

Algunas de estas palabras van a sobrevivir y se van a españolizar, otras morirán como todo en la vida. Recordemos que en las lenguas conviven la ley de la convergencia con la de la divergencia, lo que implica sustituciones y desapariciones, frente a lo permanente, lo estable en el idioma.

No debe asustarnos esta eclosión, el futuro apunta a varios niveles del lenguaje en informática. Tendremos un vocabulario más especializado y, tal como existe en la vida cotidiana, otro más privado, más personal, que admite caritas, groserías, besos simbolizados con X y todo lo que la imaginación y la PC [la computadora] permitan. No es cuestión de desanimarse, sino de seguir observando el comportamiento de este fenómeno y ofrecer las orientaciones válidas para no permitir que la lengua de Cervantes, Darío y Martí termine como los dinosaurios: extinguida por los depredadores del idioma.

Derechos Reservados Inés Izquierdo Miller.

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Ciertas creencias del Diseño Gráfico

Félix Beltrán

Félix Beltrán

Artículo publicado con autorización del autor

Aludiremos, en este breve trabajo, a ciertas ideas o creencias generalizadas acerca del diseño gráfico. A continuación de cada una, expondremos las reflexiones que nos ayuden a dimensionar mejor las características de esta disciplina para dilucidar su naturaleza y función.

Con frecuencia, se considera que la práctica del diseño gráfico es nueva

El diseño gráfico tiene raíces dispersas en la historia. Encuentra sus antecedentes en la escritura descriptiva que, a diferencia de la tradición oral, era un medio para preservar las ideas. Así, la comunicación se establecía como un ejercicio deliberado.

Entre los antecedentes que lo confirman con mayor elocuencia están las pinturas rupestres sobre las superficies pétreas de las cavernas, que eran un ritual como lo es el diseño gráfico a través de su historia. Es un acto de comunicación donde no está presente el emisor y, a través del cual, se aspira a un nivel de persuasión que emplea los ‘poderes sobrenaturales’; ese ritual se conserva en todas las etapas el diseño gráfico como un acto de persuasión sobre el público, con independencia de la función particular de esa acción.

El diseño gráfico ¿es un arte, o una ciencia?

El diseño gráfico es una ciencia de la comunicación, de la percepción, de la emoción, entre tantas otras facetas de las ciencias. Además, es un arte en cuanto que, a través de la creación condicionada por las necesidades, propicia la comunicación con ciertos niveles de influencia en el público.

El diseño gráfico es parte, tanto de la ciencia social, como del arte en su sentido más pleno, en cuanto que evidencia resultados de las capacidades cultivadas para su práctica, no en sentido estrictamente de arte, como la principal de las aspiraciones, porque el arte en el diseño gráfico es un medio para enfrentar, como contraparte, las necesidades condicionantes de su función.

La comunicación a través del diseño gráfico es directa

Esta aseveración resulta una falacia, porque una de las dificultades del diseño gráfico radica en que, como acto de comunicación, el emisor no está presente, lo que no propicia la retroalimentación que existe en la comunicación oral, directa, que facilita rectificaciones que no es posible lograr en la comunicación indirecta del diseño gráfico.

La comunicación es la principal aspiración del diseño gráfico

Esta perspectiva sólo da por resultado una definición parcial, porque la persuasión es la parte final del acto de comunicación a través del diseño gráfico. Además, la comunicación puede ser precisa pero inadecuada en cuanto a que no corresponda a la que aspira.

Atraer la atención del público es más que suficiente en la comunicación

Es evidente que atraer la atención involuntaria del público resulta una etapa inicial del proceso, que debería terminar con sus efectos en el publico. Con frecuencia en una circunstancia de tantos y tan diversos estímulos, el público indiferente se enfrenta a algunos más fuertes, pero insuficientes, al no trascender este nivel de percepción.

Existe una división entre imagen y texto

Se trata de una de las creencias más aceptadas, pero dicha división entre los dos medios expresivos principales del diseño gráfico, es aparente. La imagen tiene dos vertientes: la que representa por su nivel de parecido y aquélla de la imagen que no tiene dicho parecido, que representa arbitrariamente esas realidades y que puede tener un antecedente textual; las letras combinadas entre sí, convertidas en pala¬bras, aprendidas en una cultura, y que, por su medio, preservan las ideas como no era posible antes de la escritura, durante la tradición oral.

La frase que expresa que una imagen evidencia más que mil palabras se podría invertir diciendo que las palabras dicen más que mil imágenes. El sofisma radica en que, en ambos casos, se trata de la imagen que representa lo que no está delante del público.

De la simplicidad

A pesar del caos que se evidencia en las circunstancias, la simplicidad tiene su espacio propio y, al respecto, una creencia es que la simplicidad trata de lo que falta, que ella es insuficiente y no la consecuencia de eliminar lo que no hace falta para la comunicación.

Una creencia más consiste en que se trata de un estilo, de una constante transitoria, como una moda. Además, se confunde la simplicidad con un símbolo, lo cual es un error. Un símbolo puede interpretarse a través de la simplicidad, o lo contrario, con detalles innecesarios. Un símbolo es una comunicación mediante una sustitución, donde la simplicidad no resulta indispensable.

Del ritmo

Se considera que el ritmo es una de las facetas importantes del diseño gráfico, lo cual no es cierto. Si los contenidos tratan del ritmo, esto se podría acentuar a través de los recursos más adecuados para este fin. El qué determina el cómo en diversos medios.

Del orden

Éste es importante si se deriva de los contenidos. Facilita la percepción, la comprensión y los efectos deseados.

De la creatividad

Esta es una de las palabras más aplicadas en los diversos estratos de lo social, como parte de los incentivos constantes para la comunicación. La creatividad en diseño gráfico es un medio que se deriva de las necesidades y con frecuencia el aspirar a más creatividad no resulta en una comunicación más apropiada, porque se alteran los patrones aprendidos y se dificulta el proceso de decodificación. La creatividad no debería buscarse deliberadamente porque ella se debiera propiciar de acuerdo con las necesidades y con el nivel del público para su proceso de persuasión.

De la estética

La estética, que trata de la teoría del arte, no debería ser considerada como aderezo para hacer más atractivo el acto de comunicar. En el diseño gráfico las necesidades condicionan los objetivos como los medios para la comunicación que se aspira hacia un público y, en este sentido, la estética es la consecuencia de ese proceso, porque en el diseño gráfico como en el mundo natural la estética se debería derivar de la comunicación misma.

Del estilo propio

La aspiración a un estilo propio es otra de las constantes entre los especialistas. En la práctica del diseño gráfico el cómo se deriva de las necesidades; en consecuencia, el especialista, como un actor, se debería adaptar a sus papeles, no a sus deseos.

De la identidad nacional

Ocurre algo similar a la idea anterior. Es frecuente que se recurra a ciertos estereotipos históricos, de manera inadecuada, porque los contenidos condicionan la identidad, independientemente de la aspiración de los especialistas.

De la moda

Ésta se deriva sobre todo de presentar lo nuevo, lo que el público no tiene, en busca de alentar necesidades artificiales, lo mismo que el ciclo del capital. El especialista en diseño gráfico a veces aspira a estar dentro de las tendencias propias y transitorias de la moda. Es importante enfrentar la moda con un sentido de selección para sacar de ella los aspectos de interés para su práctica y no para aceptarla de manera indiscriminada.

El cliente siempre tiene la razón

Para concluir, abordamos una de las creencias más difundidas. Si ésta se aplicara a otras disciplinas los fracasos serían espectaculares. El cliente tiene las necesidades y la razón debiera radicar en objetivos para satisfacer dichas necesidades. El diseño gráfico debería, entonces, acercarse más a la práctica donde la ciencia fuese una constante y, como en el mundo natural, nada está fuera de sus funciones.

Foto: cortesía de Leonard Chavarría

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Cuando los clientes se creen diseñadores

Marcelo Alvarez

alvarezcastelli.cl

Marcelo Alvarez B.

El video anterior me hace reflexionar sobre la relación Cliente-Diseñador, sobre sus preocupaciones, sus necesidades, expectativas y conflictos, reflexiones que comparto con Ustedes.

Vamos por parte, primero la pregunta fundamental de este conflicto.

¿Qué necesitan los clientes?

R.-Necesitan Valor, Valor facturable.

El buen diseño es aquel que me genera valor. Valor significa que el cliente lo agradece a través de su compra y fidelidad a la Marca, valor significa facturación, por eso la frase de Jota Muga “Valor por Valor” es muy apropiada para comenzar este post.

Suena directo pero es la santa verdad, los estudios de mercado, los planes de marketing, la Publicidad, recursos y todas las energías de los empresarios son desplegados para lograr que su negocio alcance sus objetivos comerciales, para ello el principal y esencial fin último es Vender y “Ganar Plata”.

En el camino se dan cuenta que necesitan mejorar su “imagen” y potenciar la “comunicación” de su compañía, en ese minuto llaman a un profesional del diseño.

Los clientes en cierto sentido son diseñadores, entendiendo que el diseño “que se hace de verdad” “aquel que se hace cargo del problema” arranca con en el estudio de necesidades, con escuchar los “Dolores” de los clientes, luego la “Solución” se encarna en forma de un “Producto tangible” o “Servicio”, en estas dos complejas fases del negocio el empresario y su equipo están “Diseñando”, están buscando generar valor a través de su oferta.

Hagámoslo rapidito nomás.

Es normal que la mayoría de los diseñadores obvien o den por sentada la etapa de estudio de mercado, el “escuchar”, total “es responsabilidad del cliente” y “no es parte de la paga” total ” a mi me contrataron para hacer el sitio Web, o el catálogo”, grave problema, que se agudiza por “la presión” que ejercen los propios clientes sobre las agencias y estudios de diseño, sin duda este punto es un problema histórico de la disciplina. Es cierto que los estudios de mercado son caros, casi prohibitivos para muchos, pero también es cierto que el resultado final de la “solución de valor” dependerá de un buen diagnóstico. Haciendo una metáfora es lo mismo cuando se sugiere el tratamiento de una enfermedad, si el paciente no realiza buenos exámenes el Doctor difícilmente contará con base suficiente para recetar un buen tratamiento.

El que sabe, pastelero a tus pasteles.

El cliente siente lo que necesita, pero la mayoría de las veces no sabe verbalizarlo, digo siente y no sabe porque muchas veces es más una “tincada” que una “certeza” fundada en antecedentes racionales de facto.

Como escuché por ahí a un diseñador famoso… “los clientes vienen a mi solicitándome un bote, y lo que desean es cruzar el río”…, como dije los clientes acusan su “dolor” pero no saben como sanar su dolencia, basados en lo que conocen solicitan una Web, un Folleto o cualquier pieza de Comunicación, en el fondo necesitan “cruzar a la otra orilla”, lo que se traduce en sólido Desarrollo de Identidad de Marca, Comunicación eficiente, Experiencias inolvidables para sus clientes, todo lo anterior contribuye al objetivo final, generar Valor facturable.

Por una parte el cliente posee una idea de lo que a su juicio “funciona” y el diseñador otra, dos fuerzas muchas veces en conflicto.

¿Quién tiene la razón?

A mi juicio ninguno, es una discusión estéril, que se origina por desconocer la función de cada parte, carecer de indicadores de medición y en definitiva perder el foco de la conversación…”ser capaz escuchar y de lograr generar valor en el cliente final”.

¿Qué se puede hacer para salir de este conflicto?

1. Los juicios son sólo eso, juicios, no son verdades absolutas. Ni siquiera la combinación de estudios cuantitativos y cualitativos genera certezas, pero ayudan porque dan señales por dónde debe ir la cosa.

2. Los clientes fieles, no pagan por monos, ni financian creativos, pagan por resultados.

3. Testear las soluciones es un buen camino para dirimir el conflicto, nunca olvidar que el cliente y el diseñador trabajan para un tercero, el cliente final, o visto desde nuestra trinchera, el cliente de mi cliente, es el amo y señor. Si tienes dudas qué solución es mejor… pregúntele al cliente de tu cliente, su opinión es la que al final vale.

4. El Diseño es un juicio y la vez un riesgo, nuestra tarea es a través de nuestra fundamentación es reducir la incertidumbre que genera invertir en nosotros, para ello debemos ser parte responsable del negocio, no tan sólo del encargo.

5. “El cliente no meterá mano en el trabajo si la solvencia del profesional es tal que resulta una inhibición para la intromisión de este” (Guillermo Brea).

6. Las mejores soluciones de diseño son las que generar mayor valor facturable, a veces son feas pero si generaron el efecto deseado, hay algo en eso que no estamos viendo.

7. Si eres cliente a la hora de contratar a un estudio y/o agencia, invierte tiempo en seleccionarla bien, solicita credenciales; averigua la opinión que tienen los clientes de estos, pregunta por los resultados alcanzados, mira su portafolio, sus clientes, evalúa su experiencia, en la entrevista mide la
calidad de las preguntas y el grado de interés en tu negocio. Luego de eso…deje el tema del Diseño en manos de tus nuevos asesores, confía en tu criterio de selección, y en su criterio para hacer su trabajo…”pastelero a tus pasteles”…

alvarezcastelli

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